Archivos para 20 mayo, 2011

LA CULPA Y LA PRIMERA PIEDRA

Publicado: 20 mayo, 2011 en COMUNICACION

La culpa y la primera piedra
Es siempre desconocida la justa verdad de lo que se dice, o sea, la verdad que no engaña a nadie ni rinde gran duda. Acaso al final de esta historia, se pueda entrever algo de lo cierto que se oculta en ella, entre el clamor excesivo de la mentira.
Ocurrió un sábado amable, un sábado de poteo, un sábado cualquiera, en definitiva. En la calle, sobre el frío insolente, había unas nubes inquietas y sin bordes, sin principio ni final. Los amigos, unos pocos que lográbamos desvirtuar el soso plan familiar, salimos a combatir el frío con cerveza, mientras charlábamos del mundo.
Aquel día, sin motivo aparente, se veían grupos de indigentes mendigando por las calles o acosando a los que esperaban en colas de cines y autobuses. En el segundo bar, tres hombres y una mujer, nos sacaron de la clase magistral sobre el poder de los astros. Ruidosos y chillones, fumaban y bebían sin parar, incluso la mujer. En aquel momento, varios de aquellos mendigos se colaron en el interior del establecimiento, hasta que el guarda se percató, y entonces se montó la gresca. Como es habitual entre los clientes, la mayoría se mantenía al margen, como cualquier sábado.
—Ni siquiera se vuelven…, son como buitres—oí chillar a uno de los que estaban a nuestro lado—, eh, eh, que son como nosotros…, de carne y hueso…, y también comen—decía en tono desafiante, altivo, invitándonos a la rebelión, mientras los otros le gesticulaban coralmente.
A ratos, nos miraba con maliciosa ironía, con insolencia. Moví la cabeza en un gesto múltiple, queriendo huir de la provocación con elegancia. Entretanto, el alcohol elevaba el tono, haciéndolo áspero y exigente.
—Que falta de honradez, solo tienen dinero para ellos, para el banco o el coche nuevo—proseguía retador—, que desinterés y poca conciencia…, ladrones, atracadores, y también chorizos…, y cuatreros…, es que no les interesa lo que pasa a su alrededor…, dejen de mirar, no se hagan los locos…, ofrezcan alguna limosna…, eh, eh, que el tiempo de ir al cielo se acaba—ahora torcía la boca y los labios, muequeando soez y burlón. El rictus parecía definitivo.
Como todos los sábados, el barman encargado de aquel trozo de barra, apremiado sin pausa, ni posible tregua, ni tiempo para oír discursos torpes y soñadores, corría de una esquina a otra, pletórico de copas, tazas y demás cacharrería, sin siquiera mirarles.
— Aunque no se si te voy a pagar, dime cuanto te debo—le requirió el del monólogo, como si diera por concluida su actuación.
El de la barra oyó lo justo, contó mentalmente mirando a la penumbra, sonrió enseñando una fila blanca de dientes enormes, se fue hasta la sumadora que estaba en el otro lado, aprisionó con sus gruesos dedos el teclado, y volvió con una tira de papel, sin haber movido siquiera un ápice, la blanca raya que iba de moflete a moflete. El otro, sin apenas mirar la cuenta, le extendió un billete de cincuenta euros, y el barman se alejó de nuevo, entre el griterío embarullado de voces y llamadas desde cualquier flanco.
En tan solo unos pocos segundos, regresó con varias cuentas en su mano, además de vasos, tazas, botellas y hasta una fuente con una atrevida tarta de despedida. En medio de aquel barullo, puso las vueltas en la mano del agitador, alzada entre varias más, que selló firmemente hasta lograr acercarla. Cuando la abrió, los dos, él y yo, que seguía con feliz fanatismo a su lado, miramos con estúpida ironía el billete de cincuenta euros, que de nuevo le llegaba, entre otro más y alguna moneda suelta. Levantó leve la cabeza, torció ambos ojos hacia los lados, hasta encontrarse con una insolente y sustanciosa mirada, la mía, que soslayó sin temblor ni agitación, mientras introducía todo en el bolsillo, y en un golpe de falaz energía, salían juntos y cabizbajos a la noche fría y lluviosa de la plebe.

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EL HOMBRE TORTUGA

Publicado: 20 mayo, 2011 en COMUNICACION

El hombre tortuga
Sobre el escenario del Club Paraíso, Soledad, entonaba ‘Cruz de olvido’. Frente al escenario, en una de las mesas, Bashige tomaba una copa de Soberano. Como casi todos los que acudían al local de jazz, este inmigrante ilegal bebía para olvidar. Sin embargo, la canción se lo impedía.
El miedo a tener que regresar a su país, desquebrajándole la poca fuerza que le quedaba para seguir luchando y las pocas ilusiones que aún no se habían perdido en su largo caminar. Bashige trataba de despojarse de todos los sentimientos que había experimentado desde que logró cruzar el Estrecho. Todo el esfuerzo realizado para llegar a Europa fue inútil. Su familia tuvo que ahorrar durante años para conseguir reunir el dinero suficiente para enviarlo a la tierra soñada. Un par de años trabajando en España y sacaría a toda su familia de la miseria.
El deseo de prosperar y llegar a ser alguien, le llevó a abandonar Ouacha. Los llantos y sollozos de sus amigos y familiares, junto con el cantar de los grillos, formaban la banda sonora de aquella cálida y estrellada noche. El camino fue largo y duro, pero, al fin, logró llegar a la frontera de Marruecos, en lo alto de la montaña. Tras noches enteras caminando, nunca de día por miedo a cruzarse con algún policía, llegó a lo alto de la montaña. Desde allí divisó Europa, sin embargo, se encontró con un obstáculo inesperado: una valla triple y electrificada.
Tras buscar durante varios días, logró encontrar a un hombre que le ayudara a cruzar a nado el Estrecho, un porteador que, por 1.500 euros, se viste con traje de neopreno a cuya espalda se sujeta el inmigrante, como una tortuga. A pesar de que el mar estaba en calma, Bashige pasó miedo. Era de noche, no veía nada a su alrededor y el agua estaba muy fría. Las olas golpeaban contra su cara, dificultándole la respiración. Durante horas, tuvo miedo de morir ahogado. Con síntomas de hipotermia y a punto de desfallecer, tuvo que ser atendido por voluntarios de Cruz Roja.
Una vez en España, el sueño se convirtió en pesadilla y el paraíso en seol. Primero hubo que buscar un lugar donde dormir. Encontró un cuchitril que compartía con otros 5 simpapeles. Uno de ellos le ayudó a encontrar empleo, trabajando para las mafias, vendiendo bolsos falsos en la calle. Explotado por sus jefes y en alerta en todo momento por el miedo a ser deportado a Argelia.
Entre el gentío de la ciudad, se siente arrumbado. Camina cabizbajo, recibiendo miradas recelosas. Le invade la incomodidad. No encaja en la sociedad. Sabe que le quieren despojar de la tierra soñada. Anhela su ciudad, pero no puede regresar. No puede fallar a quienes pusieron todas sus ilusiones y sus ahorros en este viaje que haría prosperar a toda una familia.
Sorbo a sorbo, Bashige trata de olvidar todos esos sentimientos. Pero en realidad, la voz de Soledad y la música que emerge del viejo piano de Germán, es lo que realmente mantienen con fuerza al joven inmigrante, otorgándole alas para volar.

CITA A CIEGAS

Publicado: 20 mayo, 2011 en COMUNICACION
CITA A CIEGAS by LaVisitaComunicacion
CITA A CIEGAS, a photo by LaVisitaComunicacion on Flickr.

Citas a ciegas.
“Eran ya demasiados desengaños, pero algo dentro de mí, tal vez la soledad, me arrastraba a afrontar un nuevo riesgo; una nueva cita, casi a ciegas, con alguien casi desconocido. ¿Qué podría ocurrir, que nuevamente sintiera pesar sobre mí la sombra del fracaso?
Iría al bar convenido, me sentaría en la mesa del rincón más escondido, pediría la consumición acostumbrada, me fumaría media cajetilla de cigarrillos, sostendría desafiante las miradas compasivas de los camareros y, si no llegase, abandonaría el local, triste, sí, pero con dignidad, aunque sea fingida, y volvería sola a casa una vez más, ya fuese a pie, ya en taxi”.
Eso pensaba la víspera; lo que siguió después ya lo conoces, aunque te enterases tarde. Perdóname si vuelvo una vez más a recordarte cómo pasó:
II
Las luces rojas de las lámparas angustiaban al aire con sus brillos opacos. El humo de los cigarrillos, que se apagaban lentamente en los ceniceros llenos, densificaban la atmósfera hasta hacerla espesa. Despacio, los clientes cruzaban el bar, empujaban la puerta giratoria, se estremecían con el frío de la niebla y se iban.
Yo, sentada, ya al borde de la indolencia, permanecía en aquel sitio del último rincón del reservado. Una mesa en el centro y una silla vacía frente a mí.
Los camareros se afanaban en recoger los restos de los últimos servicios. La señora de la limpieza empezaba a desparramar el primer aserrín húmedo por el suelo.
Al fin, con un rictus entre amargo e indiferente, abandoné el local. Eran las dos de la mañana y seguía sola. La casa fría me esperaba y sentí prisa. Decidí tomar un taxi pero en la parada no contestaron a mi llamada. Traté de erguirme y emprendí la marcha de regreso a pie, a través de calles solitarias, con un tráfico anémico a aquellas horas de la noche.
III
Hoy, que han pasado los años y tengo la cabeza recién teñida; ahora que es necesario hacerlo con frecuencia ya que las canas pugnan tercamente por volver blanco el cabello; ahora, repito, a pesar del tiempo que ha pasado, todo me vuelve a la memoria como en un viaje en el tiempo hacia el pasado. Te miro, retomo los recuerdos y no puedo por menos que sentirme melancólica.
Aquella noche en que me cerraron el bar y con él parecía que se me cerraba la última esperanza, retorna de forma irremediable a mi memoria. Vuelvo a la calle oscurecida por la niebla, compruebo que el bar se ha convertido en un Mac-Donalds, y sigo inevitablemente, como si un imán me atrajera, hasta la puerta de la clínica adonde te envió aquel absurdo accidente de moto y que tanto pudo influir en nuestras vidas. Pienso en cómo nuestras vidas y nuestro futuro pendieron de un hilo más débil que la niebla. Un accidente tonto pudo romper antes de tiempo algo que aún no había nacido.
IV
Y pienso en ello hoy, después de tantos años en que, aclarado el entuerto, devoramos con ansia el regalo que nos hizo la vida.
Ahora, en un minuto, he rebobinado la vida entera. En este minuto que ha pasado desde que he llegado otra vez a la misma clínica que una vez me arrebató la ilusión, y que hoy vuelve a jugarme una mala pasada.
Me han dado los resultados. La biopsia ha sido positiva y ello me anuncia una nueva cita a ciegas. Esta vez, una cita a ciegas con la muerte.

EL CLAVEL

Publicado: 20 mayo, 2011 en COMUNICACION
EL CLAVEL by LaVisitaComunicacion
EL CLAVEL, a photo by LaVisitaComunicacion on Flickr.

UN CLAVEL
Como Mario Postigo, aquel barman cerraba a las 5 la barra de aquel viejo café. Como todos los días desde hace 25 años, aquel barman, a quien los años ya le empezaban a pasar factura, llegaba a su casa cansado y saludaba sin mucho afán a su esposa quien le esperaba con el desayuno preparado; un par de tostadas y café.
Aquel barman de aquel viejo café, había perdido hace años la ilusión por su trabajo, por servir los cafés que tan buena fama le dieron al bar, por llenar la barra de birras en días de fútbol mientras el local rebosaba de forofos del equipo de su ciudad…Limitaba a pasar las horas detrás de la barra viendo las horas pasar.
Asiduo del local era un apuesto hombre que rozaba los 40 años. A su paso, un fuerte olor a tabaco y Brumel. Sentado en la misma esquina tomaba siempre su copa y entablaba conversación con el camarero, quien con el paso de los años se había convertido en su confidente y amigo. Hacía meses que le había confiado al resignado camarero que las cosas con su esposa no marchaban del todo bien. Desde el más sepulcral de los silencios, el camarero sentía una profunda empatía con él. Comentaba impasible, cómo había conocido a una mujer por un chat, y cómo habían decidido cual jóvenes quinceañeros reunirse en aquel mismo bar dentro de un par de semanas. Explicaba como aquella mujer conversación tras conversación le había logrado comprender mejor que nadie; ella y sólo ella.
Durante los días siguientes los nervios se apoderaban del cliente, mientras el fiel camarero preparaba manzanillas al nuevo adolescente. En el día señalado la pareja de enamorados llevaría un clavel en la solapa. Así había sido acordad. Nada podía salir mal, ambos estaban destinados: medias naranjas, dos almas gemelas que se terminaban encontrando.
En casa del nervioso cliente la llama se había terminado por apagar, notaba a su mujer cada día más distante, si bien él ya no se preocupaba.
Por fin llegó el señalado día, él llevaba horas en el mismo taburete que siempre mirando fijamente a la puerta mientras removía la copa que hacía tiempo que había dejado de contener líquido alguno.
De repente el tiempo pareció pararse, a pesar del ruido del gentío parecía como si en la sala reinase el mayor de los silencios. Ante los ojos de él se encontraba una hermosa mujer con un clavel en su ajustado vestido. Una cara familiar, una cara conocida, la cara de la mujer con la que había compartido lecho durante los últimos 25 años. Se miraron fijamente, los ojos se les inundaron de lágrimas. Pasaron 5 largos minutos, el pavor les impedía articular palabra. Una vez más la falta de comunicación. Ella salió por la misma puerta que minutos antes le había visto entrar con total ilusión. Él permaneció sobrecogido en aquel rincón de la sala.
Aquel día el camarero había recordado por qué había decidido dedicar su vida a aquel sacrificado trabajo: las historias que en él trascurrían. Había mucho que aprender. Aquel día la persiana del viejo café fue echada mucho más pronto de lo habitual.
Mientras, en casa le esperaba su mujer aquella a la que no iba dejar escapar.

THE CLUB

Publicado: 20 mayo, 2011 en COMUNICACION
THE CLUB by LaVisitaComunicacion
THE CLUB, a photo by LaVisitaComunicacion on Flickr.

THE CLUB
Lejos de la ajetreada vida que proporciona las mañanas en una gran ciudad, se descalzó
los zapatos mientras masajeaba suavemente y con placer su pie derecho.
Pensó en acudir a ese punto de encuentro de solitarios, divorciadas y canallas…
Un baño reconfortante a la luz de las velas, mientras el olor a Pachulí del incienso,
penetraba en sus cinco sentidos.
Traje de noche, zapatos de tacón, bolso de mano y bisutería barata para la ocasión…
Atravesó la urbe que a eso de la una de la madrugada parecía desconocida, y entre
las luces de neón de la publicidad competitiva y organizada, guió sus pasos al
Midnight Club.
Alfombra roja y seguridad para Lola.
Luz tenue y humo de tabaco animaban el ambiente.
Fauna nocturna, club de desamparados, güisqui y sifón…
Al fondo, un piano amaestrado por esas manos que seducían con su movimiento.
La chica de color, entonaba el mítico Bagdad Café, y uniones efímeras que acabarían
con el cigarrillo de después, empezaban a florecer.
El show iba a comenzar y el ambiente cada vez era más cálido, más acogedor.
Alguien rozó su espalda y sin pensarlo decidió colgarse de la madrugada…
La boca del metro fue testigo de esa madrugada de pasión y crueldad.
Sin quererlo, se vio obligada a encender el cigarro del después, empapada en el
sudor y en las babas malolientes de aquel sucio villano, que con mil palabras,
hizo que esa noche vendiese a precio de costo, su alma al diablo…

Hormigas Culonas un manjar….

Publicado: 20 mayo, 2011 en COMUNICACION

Las Hormigas Culonas de Ainhoa
Contar con un buen equipo, es difícil y en hostelería mas, que todo tiene mucha rotación. Pues desde hace mas de dos años en Larruzz, se ha creado un equipo estable y proactivo que con todos los defectos que podamos los humanos tener consigue brindar un servicio a quienes acuden a Larruzz muy eficaz y agradable.
Ainhoa que acaba de volver de Colombia tras quince días de vacaciones nos ha traído un presente curioso con el que esta misma noche espero hacer una gran broma; Esta hormigas culonas que veis, son comestibles y tienen un sabor como las pipas que por aquí comemos. Allí en Colombia son muy habituales y como recuerdo nos las ha traído. Estáis a tiempo de acercaros a Larruzz, preguntar por Ainhoa y pedir que os invite a unas Hormigas Culonas por que se ha traído un montón de cajas y con desigual gusto alguno de los comensales ya las ha probado.
Ahora bien la broma que hare con las hormigas será poner en la comida del próximo domingo unas cuantas y reclamando la atención de los presentes, me las zampare para ver las caras que ponen mi suegra y mis padres….
Gracias Ainhoa por acordarte de nosotros también en vacaciones.
*LaVisita gestiona desde hace más de 9 años la Comunicación de Larruzz
http://www.jabiercalle.com

Larri, VideoLar y la Real salvándose de SEGUNDA
Larri como todo el mundo le conoce, es José Luis Larrinaga, pero tras estudiar periodismo y un primo suyo de Amorebieta que tenía el Venecia, le adentraron en el mundo del video cuando la tecnología de la imagen era más primaria. Así se compro una cámara y más tarde completo su equipo para con su hacer congelar todo aquello que veía.
Desde entonces han pasado muchos años y tentado a poner como nombre de su empresa, LARRI S.A. su lectura seria divertida….larisa. Opto por VIDEOLAR y así fue ganándose clientes y amigos. En esas circunstancias le conocí y de manera irregular hemos trabajado juntos varias veces.
Ayer me llamo para que le acompañara al último entrenamiento de la Real Sociedad en Zubieta, ya que en este partido se juegan la permanencia en primera división y sin dudar ni un minuto me puse a su disposición. Primero porque Larri me cae bien, es un buen tipo, honesto, legal y con una serie de virtudes que hoy día no están a la orden del día.
El plan era sencillo, salir pronto de Bilbao y grabar unos planos de recurso por Donostia, para Canal + y CUATRO, luego el entrenamiento de la Real en Zubieta y mientras los jugadores y el entrenador se duchan unas preguntas a los parroquianos allí presentes.
Un micrófono con el Cubilete de CUATRO y una pizarra eran las herramientas para preguntar qué porcentaje de salvación le concedían a la Real. Como siempre en estos casos los de menos es la pregunta, sino las respuestas y la manera de contestar. Me lo estaba pasando bien y más cuando de repente un grupo de escolares uniformados de zuri-urdin me han abordado con libreta y bolígrafo en mano para pedirme un autógrafo….creía morirme…a mí, un autógrafo. Claro, los compañeros gráficos de la prensa local, siguiendo la risa se han hartado hacer fotos a un tipo con un micro y el cubilete de Cuatro. Lo hemos pasado bien y cuando uno se divierte mientras trabaja, el resultado suele ser bueno…que hoy hayan podido ver en Cuatro al medio día y por la tarde con los Manolos….gracia Larri por contar conmigo y hacerme disfrutar con este oficio.
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